No quería, lo juro, pero sabía que acabaría pasando. Uno empieza viendo videos, luego se dedica a leer primeras impresiones. Después llegan los primeros análisis y la cosa se descontrola: 98% de media en Gamerankings. Sí, es cierto, aun quedan muchas grandes webs por publicar su crítica (1up, ign, gamespot…), pero ya es demasiado tarde, estoy dentro de la espiral va-a-ser-el-mejor-juego-de-tu-vida.

Y esto es muy peligroso, mucho. De tanto leer y ver, de conocer la enorme cantidad de tiempo que llevan desarrollándolo, acabas por pensar que el juego, como poco, te cambiará la vida para siempre. Luego simplemente te divierte y es una decepción mayúscula, como no. Muchos son los juegos que han muerto bajo la espada de la expectación (vaya, que ejemplos más gráficos pongo). Sin ir muy lejos, el predecesor de Twilight Princess, Zelda: The Wind Waker, aun tiene encima la losa precedida por el desmesurado 40/40 que se llevo en Famitsu, que unido a ser la continuación del denominado por muchos mejor juego de la historia, hizo que muchos jugadores renegaran de él (aun hoy hay polémica entorno al juego). Otro ejemplo, Fable, sufrió algunos varapalos en la crítica producidos en gran parte por la enorme expectación que había creado Molyneux entorno al juego, cuando en realidad era, y es, un juego mas que recomendable que sólo había cometido el pecado de no cumplir toda la libertad que su creador prometía.

A pesar de lo arriesgado que es levantar tanta ilusión con un simple juego (o película, o libro, o disco de música), la experiencia me dice que sí el juego merece todos los focos que están sobre él, si es tan bueno como juran y perjuran todos los medios… entonces el denominado hype no sólo no dañará la imagen que tengas sobre el producto, sino que la potenciará hasta convertirlo en una obra de arte. Sí, estoy dentro de la espiral, pero ya no voy a salir.