God of War

He disfrutado mucho jugando a God of War, y creo que es la mejor manera de empezar a comentarlo. No tenía muchas esperanzas en él, pensaba que era un juego hecho por americanos elevado por la prensa americana por amor patrio. Esa paranoia mía no cuadraba con las buenas críticas que también recibía en nuestro continente. “Bah, a cualquier cosa ya le dan nueves”, pensaba. Me equivoqué, lo reconozco.
Retomo lo dicho: he disfrutado mucho jugándolo, es de esos juegos directos, sin pretensiones. Uno ve la portada, con Kratos amenazante encima de una montaña de cadaveres, empuñando una espada en una mano y una cabeza de medusa en la otra, y solo te queda pensar en la cantidad de adrenalina vas a secretar con el juego. Y pensarás bien.
Porque para que negarlo: desmembrar seres mitológicos es algo que mola, pero controlando a Kratos es algo que además se hace con desbordada pasión. Minotauros, górgonas, medusas, arpías, cíclopes… llega un momento, después de masacrar a la enésima horda enemiga, que no puedes evitar pensar “soy el puto amo”. Qué queréis que os diga, si un juego te hace sentir así es porque es realmente bueno. Lo mismo que sientes cuando metes un golazo en el Pro Evolution Soccer, entre miradas a tu rival y otros gestos menos deportivos. Es la ventaja de los juegos respecto a otros medios de ocio, interactividad.
Además, el juego tiene todos los elementos de una aventura épica. Por un lado la historia, que sin ser nada del otro mundo si que está muy bien contada, perfectamente hilvanada conforme vas avanzando en la aventura. Por otro lado los increibles escenarios, pura fantasía heróica. Una pena que la camara tenga el movimiento prefijado y no puedas observarlos como se merecen.
Y por último: ¡qué música! todas de corte épico, incluso con trozos corales para los momentos mas emocionantes. Más relajada para los momentos de exploración y resolución de puzzles, trepidante cuando llega la hora de que rueden algunas cabezas. Entre estos tres detalles se consigue dar la sensación de vivir una gran aventura como pocos juegos pueden presumir de transmitir.
Para rematar, una vez concluido el juego hay acceso a entrevistas a los creadores, el Cómo se hizo, diseños deshechados… será algo sin importancia para muchos, pero yo me tragué todos y me lo pasé como un enano. Pasó lo mismo en Fable para Xbox, que venía con un DVD extra. ¿Por qué no hacen lo mismo todos los juegos?
En unas semanas la segunda parte llega a España. Por mi parte, no va a pasar tanto tiempo sin jugarla como esta primera ;)











