Ouendan tiene, posiblemente, la temática menos sugerente en el mundo de los videojuegos: simulador de animadores. Sí, animadores. No llevan pompones ni deletrean palabras, pero son eso, animadores (ni siquiera “animadoras”). Cuando la gente me pregunta “¿a que estás jugando?”, simplemente no sé que decirles para que no piensen mal.

Así que de eso va, historias de personas con problemas muy surrealistas que acaban desesperadas pidiendo ayuda al grupo de animadores. Tu misión es llevar el ritmo de esos animadores para que la gente triunfe en sus cometidos. Temática menos sugerente de la historia, ¿verdad? Pues es el mejor juego de NintendoDS.

Para llevar al ritmo de estos animadores nos irán apareciendo bolas numeradas. Estas bolitas estaran rodeadas por un circulito que ira acercandose al borde de la bolita. Cuando esto ocurra debemos golpear la bola con el stylus, normalmente al ritmo de una melodia japonesa. Si eres arítimo tendrás mucho trabajo por delante…

Por cierto, son las típicas melodías japonesas que las escuchas en el juego y piensas “como molan”, pero que luego las pasas a tu mp3 y dices “¿qué mierda es esta?”. Avisados estáis.

Asi que ahí estás tu, dándole a las bolitas al ritmo mientras ves a tres maromos en extrañas coreografías japonesas. En eso inevitablemente piensas (entre otras cosas…) “es el mejor juego de NintendoDS”. Y tendrás razón. Aunque suene raro, es muy divertido, te obliga a ir aumentando tu destreza conforme va avanzando el juego porque, amigos, Ouendan tiene una curva de dificultad practicamente perfecta. Desde el nivel “me aburro, quiero más bolitas” hasta el Insane, donde acabarás viendo bolas mientras te hablan tus amigos.

Ahí está la gracia. No lo referente a ver bolas en la vida real, sino en la satisfacción de ir mejorando. Superar una fase por los pelos después de 20 intentos es una sensación ciertamente agradable. Otra diferente es cuando estás a punto de pasartela en el decimonoveno intento y la cagas como está escrito. Diferentes sensaciones, pero no podrían existir una sin la otra. Y es lo que hace grande a Ouendan (eso y el sentido del humor que desprende el juego)

Así pues, ¿con cual nos quedamos?, ¿mama o papa? Difícil elección. Si no has jugado nunca a un Ouendan, prueba el primero de cabeza. Si probaste el primero y disfrutaste (no existe la opción “lo probe pero no disfruté”, eso es una paradoja), el segundo será tu nuevo juego favorito. Mantiene todo lo que hizo bueno al primero pero aumentando ligeramente la dificultad (especialmente en el orden a seguir para las bolas, no tan logico y sencillo con en el primer juego) para que los frikis que quemasen la primera parte no lo terminen a las dos horas (si, todavía me queda para terminarlo).

Para terminar, un video de mi canción favorita de este Ouendan 2, nivel Difícil (que no Insane), por si no habíais entendido mi explicación de bolitas y ritmo. Atención al hilarante detalle: