Te encuentras conque, de repente, a tu personaje le da por andar automáticamente (de una forma bastante ortopédica y ridícula, debo añadir), sin importarle lo que se le ponga por delante. Sobre ti la responsabilidad no sólo de apuntar y disparar a todo lo que se mueva, sino además esquivar lateralmente y dar los saltos adecuados para no pegarte mas de una. Arcade puro.

Y no es arcade porque yo lo diga, o porque lo enemigos parpadeen en blanco cada vez que reciban un disparo tuyo. Es arcade por el frenetismo de cada una de sus pantallas, porque no te deja ni pestañear, por sus imposibles jefes finales, por su sistema de puntuación… y por su escasa hora de duración.

Pero, eso sí, esa hora llenará más que las 15 de otros títulos, y solo por la colosal fase del portaaviones ya merece la pena gastarse los 12 eurazos que cuesta. Compra obligada de la Consola Virtual, y secuela YA para Wii, que ese control lo pide a gritos.


12 eurazos y los muy cutres dejan los subtitulos en japonés…