Damages

Ultimamente me cuesta escribir más de lo habitual, creo que en gran parte por ese Diciembre maldito lleno de examenes y el descanso que me tomé en Navidades: entre unas cosas y otras me he oxidado (o quizá siempre he sido así y no me había dado cuenta :$). Ahora me encuentro con que he acabado de ver Damages, una serie realmente buena, y me gustaría escribir algo que cuando lo leáis os venga a la cabeza un “oh, joder, tengo que ver esta serie como sea”.
Y quizá no sea capaz de conseguirlo, pero quedaros con esa idea. Y lo que es más importante: llevadla a cabo.
Damages trata de un juicio multimillonario y de como las dos partes involucradas haran todo lo posible para ganarlo. Sí, juicios y abogados, algo que para mí era tan sugerente como ir a Irak de vacaciones, pero que esta vez, y sin que sirva de precedente para mis prejuicios, ha conseguido encandilarme por completo.
Gran parte de la culpa es por sus personajes, perfectos bastardos sin escrúpulos capaces de todo por conseguir sus intereses. La radiografía de los abogados que hace la serie es aterradora, es para dedicarle una entrada aparte y enumerar la cantidad de jugadas que hacen para conseguir lo que se proponen, aunque por el camino se hayan tenido que cargar, literalmente o no, a quien fuera necesario. Aun así, aterradora o no, no tienes más remedio que asistir, entre fascinado e incomodo, al desfile de acontecimientos. Estás irremediablemente enganchado.
Y es que aparte de que la historia es bastante buena, la forma de contarla a traves del uso de flashforward la transforma en soberbia: los continuos saltos en el tiempo nos confundirán, haran que nuestra curiosidad crezca y creara una atmosfera de frio suspense, y cuando nos demos cuenta estaremos ahí, clavados en el sillón deseando ver otro capítulo. Esta forma de manejar la serie ya de por sí merece todos los halagos del mundo, pero si además le añades los personajes y la trama, te queda la mejor serie que he visto este 2007. De diez.












