No sabría expresar la expectación que tengo con el Smash Bros Brawl. Suelen funcionar las comparaciones, así que ahí va una: no esperaba tanto un juego desde un tal Ocarina Of Time, con el agravante de que por aquel entonces tenía 14 añitos y era mucho más fácil ilusionarme con cualquier tontería. Hoy, diez años después, me siento como un colegial con todo lo relacionado con el Smash Bros Brawl.

Y es que solo quedan siete días para el lanzamiento japonés. Y soy feliz, vergonzosamente feliz, por algo tan estúpido como conocer por fin todos esos detalles del juego que con tanto celo han guardado los desarrolladores (y eso que aun quedan varios meses para que los europeos podamos echarle el guante).

Pero también estoy triste, vergonzosamente triste, porque el blog que ha mantenido Sakurai diariamente con las novedades del juego sea probablemente cerrado con su lanzamiento. Y es que el mencionado blog no sólo era la primera web que visitaba desde hace ocho meses: en la inmensa mayoría de los casos era lo primero que hacía al despertarme.

Y que queréis que os diga, puede que en unos días sepamos más información del juego de la que nos ha desvelado la web en ocho meses, pero yo voy a echar de menos mi cuidada, y meticulosamente seleccionada, ración diaria de Smash Bros.

Siempre nos quedará el recuerdo de sus traducciones.