Pese a que no lo parezca, todavía sigo al pie del cañón con el reto de los doce juegos de NES durante este año. Me está costando más de lo que pensaba por la universidad, pero uno acaba de sacar tiempo de donde sea. Este juego, en concreto, me lo terminé jugando durante los trayectos de tren en febrero ;)

(y ahí es donde se acaba mi tiempo dedicado a videojuegos durante ese mes)

Castlevania III está considerado por muchos como el mejor representante de la saga en su vertiente más clásica, y de hecho es el Castlevania clásico favorito del actual productor de la saga, Koji Igarashi. Cuando hablo de vertiente clásica, me refiero a esos juegos de “avanza y atiza con el látigo”, sistema que se mantuvo hasta que Nintendo lanzó Super Metroid y Konami tuviera a bien aprender para sacarse de la chistera el Symphony of The Night, con retorcidos laberintos que explorar y un sistema de mejora del protagonista mediante artefactos Chozo almas de enemigos.

Pese a tener un sistema clásico, en este Dracula’s Revenge los desarrolladores hicieron un esfuerzo por innovar un poco el sistema de juego con nuevas ideas. La primera de ellas: dotar al juego de un sistema de rutas hasta llegar al castillo de Dracula. Estos sistemas de rutas suelen provocar el rechazo de muchos usuarios, como el caso de mi querido Lylat Wars, bajo el argumento de “si pusieran todas las rutas de seguido el juego sería más largo”, porque claro: todos sabemos que un juego largo es necesariamente bueno [la ironía, ese recurso de adolescentes, ahora en eltercero].

Pero lo cierto es que el sistema de rutas no se sustenta solo gracias a diferentes mapeados sino que, y aquí llegamos a la segunda buena idea, en cada ruta conoceremos a otro personaje que nos acompañará durante el resto del juego. Si eras, como yo, de los que pensaba que el cambio de personaje instantaneo en un Castlevania lo inauguró el Portrait of Ruin, al menos te quedará el consuelo de saber que se hizo como homenaje a este juego de NES (al fin y al cabo hemos dicho que era el juego favorito de su productor, ¿no?).

Eso sí, el sistema está mucho menos trabajado y no hay ningún tipo de colaboración entre los dos personajes para superar las fases; es una simple elección de estilos de lucha. En mi caso, y dado que solo te acompaña un personaje dependiendo de la ruta, me tocó una maga (algo inútil) a la que relegué al banquillo durante toda la aventura, con desastrosos resultados cuando le daba algunos minutos. Al fin y al cabo, el Vampire Killer es el Vampire Killer.

Personalmente no lo llamaría mi Castlevania favorito (hola, Aria of Sorrow), ni siquiera en su forma avanza-y-atiza (hola a ti también, Super Castlevania IV) pero es tan divertido como puedes esperar de un Castlevania, y mas teniendo el sistema tradicional, mucho más directo y accesible para cualquiera. De hecho, ojalá y el Castlevania X de PSP haya vendido lo suficiente como para hacer a IGA le de una oportunidad a la vieja escuela (sin recurrir a remakes, espero).