Es complicado conseguir una buena actuación si tienes los constantes problemas de sonido que tuvo Offspring el viernes. Tuvieron que parar dos veces, una primera especialmente larga con un desnudo parcial de Noodles incluido donde nos dejó claro que hace por vivir. Esto (el parón, no el desnudo) enfrió un poco el ambiente que habían creado empezando con Bad Habit, All I Want y Come Out And Play.

Parones aparte, los californianos se marcaron un muy buen setlist repleto de nostalgia. Apenas tocaron un par de temas de los últimos discos y otro par del inminente Rise and Fall, Rage and Grace; el resto venía del trío Smash + Ixnay + Americana con terribles resultados para mi cuerpo: empujado hasta la saciedad, sudando completamente (parte mío, parte de los que me rodeaban), desgañitado con cada tema, probablemente me escupieron, continuamente pisoteado… me lo pasé realmente genial. Lo cierto es que pese a los parones, y lo paraetes que son, con la cantidad de temazos que tienen lo deben de hacer muy mal para no hacer un gran concierto. Mi favorito del festival (aunque ya aviso que soy un especie de groupie nostálgico).

Después venían Rage Against The Machine pero, aunque algunos vayan a matarme, estaba francamente cansado y llegué a la conclusión de que si me quedaba ahí, relativamente cerca, sin duda moriría. Como el ser humano tiende a la supervivencia, opté por irme al otro escenario a ver el concierto en unas enormes pantallas que instalaron mientras cogía sitio para Queens of the Stone Age.

Estos hicieron un concierto bastante bueno, aunque se dejaron algún que otro tema importante (Regular John y Go with the flow) e improvisaron casi demasiado en los que sí tocaron (No One Knows). Las improvisaciones eran una gozada, sí, pero que las hicieran en los mejores temas no acabo de verlo como una decisión acertada. De todas formas, escuchar ahora el repertorio de Josh Homme y compañía en directo es un auténtico placer: hay pocas cosas que superen el increíble comienzo de Song for the dead, el escalofriante solo de guitarra de Little Sister o el estribillo de Make it wit Chu, cantado a coro por todo el público casi en delirio. Momentazos como esos ya valen los 65€ de la entrada.

Del resto de grupos que vi me sorprendió muy gratamente Iggy Pop. Acabo cansándome un poco (las ganas de ver a Offspring que tocaban después, supongo) pero la energía que desprende el chaval con 61 años es envidiable, menudo crack está hecho. A Millencolin llegué 5 minutos antes de que empezaran y estaba un poco frío, amen de que las canciones de su último disco siguen sin engancharme, pero me encantó haber escuchado No Cigar, Fox y Bullion en directo.

La organización fue un poco calamitosa: precios abusivos en todo (¿8€ un mini de cerveza?, ¿y la crisis qué?), muchísima más gente de la permitida en el aforo y, lo peor, el absoluto desastre para salir de Getafe. Los autobuses que pusieron hacia Atocha estaban muy lejos de ser suficientes para la cantidad de gente que se congregó en Getafe, y el servicio de taxis era inexistente, así que muchos acabamos esperando a que abriesen los trenes cercanías a las 5:30, habiendo acabado el último grupo a las 4 y lloviendo durante esas horas lo que no había llovido en el festival. Por lo menos los grupos, excepto RATM, fueron puntuales.

Mención aparte a todos los asistentes al festival, que estaban totalmente entregados sin parar de corear y bailar todos los temas (al menos en los conciertos en los que estuve). Con un ambiente así es fácil contagiarse y disfrutar del ya de por sí magnífico espectáculo. El buen sabor de boca que me dejó el festival fue en gran parte por esto ;)