flog #5 Ciento ocho
El 108 me ha acompañado, como a un lostie cualquiera, los últimos seis años de mi vida, justo desde que comencé la carrera, en mis lugares de residencia. No es que sea una hecho milagroso (solo he vivido en tres sitios distintos), pero me resulta curioso que se repita tanto. Desde luego, ni Iker Jimenez ni J.J. Benitez darían un duro por esta historia.
Los primeros años fueron en mi residencia universitaria, la José Maestro, donde se albergaban, como mucho, 108 alumnos. Ahí estuve durante cuatro años hasta que me fui de Erasmus, también a otra residencia universitaria. Esta era mucho más grande, cuatro edificios que acogían a muchos más estudiantes que mi residencia española. Pero el 108 estaba ahí, a mi lado, como número de mi habitación. Noté la coincidencia del número, pero lo dejé en mera coincidencia.
En Creta solo estuve un año, y ya de vuelta me mudé a un piso de estudiantes. Esta vez pensaba que el 108 había dejado de acompañarme: número 7, un 6º, 30 pisos en el bloque… ni una señal del número de marras durante unos meses.
Hasta que un día me fui con mi compañero de piso a jugar al baloncesto. El ascensor estaba ocupado, así que bajamos por las escaleras hasta que un vecino del 5º nos paró.
- ¡Así me gusta, que los deportistas deis ejemplo bajando por la escalera!
- Claro hombre, como debe ser.
- Pero bueno, la verdad es que bajar no tiene mérito. ¡A ver quien se sube corriendo los 108 escalones!
- ¿Que? (aka What The Fuck?)
Según nos contó el señor, ese era el numero exacto de escalones del bloque donde vivíamos. Una coincidencia estúpida, sí, pero que me dejó algo perplejo. Me ha hecho pensar en si ese número ha estado también presente en mi casa de toda la vida, pero todavía sin resultados. Seguramente acabe apareciendo.
Por estos días...
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