Me llegó el día 8 de Agosto, tan solo 11 días después de la salida oficial en Japón, pero entre viaje y viaje apenas he podido meterle mano. Después del anuncio por parte de Nintendo de que el juego saldría en occidente, dudé en cancelar el pedido japonés y esperar a la versión europea, pero las ganas han podido y no me arrepiento: antes, posiblemente más barato (28€ todo) y, que diablos, la caja y el cartucho japoneses son geniales con ese brillo dorado:


Así debería haber sido el Phantom Hourglass, pero ya no se siguen ni las mejores tradiciones

El juego mantiene las bases del original pero añadiendo, como mayor novedad, que ahora el ritmo se marca desde la pantalla táctil y sujetando la consola à la Brain Trainning. Sí, sé lo que estás pensando: ¿Quien quiere un la pantalla táctil en un juego de marcar el ritmo? Teniendo el conocido tacto de los botones como antecedente, la propuesta táctil dolerá inicialmente a más de uno, pero lo cierto es que es un control de lo más decente y, lo que es más importante, la jugabilidad no se resiente en absoluto (al menos hasta haberle cogido el truco).

De hecho esta propuesta táctil no se limita a seguir el camino marcado e incluye un movimiento con el stylus que difícilmente podría implementarse con botones: el deslizamiento. Es decir, la mayoría de las notas deberán marcarse golpeando la pantalla, pero otras muchas deberán hacerse mediante un movimiento del stylus, como si tratásemos de lanzar una chapa con él. Es un añadido que al principio odias, pero cuando le coges el truco al movimiento te preguntas donde ha estado toda tu vida [exagerar mola, pruébalo].

La otra diferencia notable respecto a su predecesor es el considerable aumento de dificultad, lo que está muy bien porque el anterior era, salvo contadas excepciones, un paseo por el campo. Uno, que tiene todas las medallas de oro en el de GBA, ya ha penado en más de un minijuego, y eso que solo he llegado hasta el quinto nivel.

El resto sigue igual o mejor. El mismo estilo de trazo sencillo y limpio para representar los minijuegos, situaciones absurdas y originales y un apartado musical a la altura del estilo de juego. A nadie se le escapa que un juego así sin una buena banda sonora perdería todo su atractivo. Por suerte las melodías son magníficas, llegando a superar incluso la ya de por sí excelente banda sonora dela primera entrega.

En definitiva, y por lo visto hasta ahora, Rhythm Tengoku Gold (o, como aparecerá en Europa, Rhythm Heaven) mantiene y mejora las bases de la excelente entrega de GBA, una de esas joyas poco conocidas que hasta ahora suponían para mí el juego musical portátil por excelencia, por encima de los también excelentes Ouendan. Si queréis importarlo es todavía más comprensible que el primero (pese al japonés), pero os recomendaría esperar al lanzamiento europeo para apoyar este tipo de lanzamientos (pedir algo así es algo hipócrita por mi parte, ¿verdad?).

Actualización: Me han publicado un avance del juego en VicioJuegos.com con algo más de información, por si estuvierais más interesados en el juego :)