- Aún no, oh, mi gran Rey -le contestó Blanca (…) – No me parece adecuado que vos hayáis amenizado la velada con un relato sobre vuestro pasado, y no recibáis un obsequio de la misma naturaleza a cambio. Aún no ha avanzado tanto la noche. La luna reluciente se alza para reemplazar la luz de las titilantes lamparas de aceite, y yo tengo mi propia historia que contar acerca de la venganza y las terribles lecciones que imparte. ¿Os gustaría escucharla?

Y, entonces, el Sultán se sintió intrigado, puesto que en todos los años en que vagó por el mundo, y en los siguientes en los que practicó ese terrible ritual diario de matrimonio y muerte, había dado la espalda a otros entretenimientos. Había olvidado el placer que se obtiene al escuchar y contar historias, y se sorprendió al volver a descubrir como su corazón aún anhelaba tales placeres tan simples.

- Sí – respondió el Sultán-. Podemos demorarnos un poco más. Contadme vuestra historia, Blanca Nieves.

En la serie regular de Fábulas, Bill Willingham ha sabido explotar muy bien el folclore popular de los cuentos populares para hilar unos personajes víctimas de sus propias historias. Así, vemos que tantos años de matrimonio entre Bella y Bestia han acabado por hacer mella de tan magnifica relación y Bestia recupera, en ocasiones, parte de su aspecto menos humano, o como el idílico Principe Azul acabo divorciándose de, en orden, Blanca Nieves, Cenicienta y la Bella Durmiente por multiples y continuas colisiones con el concepto de la fidelidad.

Pero entre tanta divertida disertación sobre los personajes de las Fábulas, Willingham nos regala una apasionante trama de como han sido todos expulsados de sus tierras de fantasía hasta llegar a Nueva York, y como se preparan para, algún día, disputarle esas tierras natales al temible Adversario y poder volver así a sus hogares. Un argumento original, apasionante y además narrado de una forma ejemplar, sin llegar a jugar con el lector pero ofreciéndole numerosos alicientes para continuar la lectura.

Con esos y otros méritos no es de extrañar que Fábulas sea una de las series más populares de Vertigo, y como toda serie popular que se precie se han lanzado algunos productos secundarios, como el spin-off de Jack y este especial de cuentos, Fábulas, 1001 noches de Nieve.

Basándose esta vez en la conocida historia de Sherezade, Willingham continúa aumentado su ya de por si rico universo mediante historias cortas de los personajes de Fábulas. Así, el autor sigue preguntándose acerca de los destinos, y orígenes, de los personajes del folclore más allá de su papel en los cuentos originales: ¿por qué es tan feroz el Lobo Feroz?, ¿acabó realmente quemada la bruja de Hansel y Gretel?, ¿que ocurrió con el principe convertido en rana?.

Basándose en meras cuestiones como esas, y tal y como hace en la serie original, Willingham estira la historia de los personajes más allá de lo conocido, pero manteniendo siempre una fidelidad férrea al cuento, que es sin duda el gran atractivo de la serie original. Baste con ver el destino que el autor le deparó a Hansel. Sorprendente, sí ,pero innegablemente ligado a la historia de la que proviene.

El tomo cuenta con un ilustrador específico para cada historia. No es una elección hecha al azar; los colores y estilos de cada dibujante casan perfectamente con el tono de la historia. Desde vivos colores en acuarela para las historias más alegres, hasta los tonos más apagados y de un corte más serio para las más lúgubres. La historia de Lobo Feroz, por ejemplo, está hecha con un trazo agresivo y salvaje, amen de un tono donde predominan los tonos ocres y oscuros.

La calidad de las tramas está a la altura de la serie principal, lo que es una agradable excepción a la habitual baja calidad de los productos derivados, y Willingham sigue demostrando ese buen talento a la hora de contar historias y una sana curiosidad sobre la vida de los personajes de los cuentos de la que todos salimos beneficiados.

Al situarse un siglo antes del primer tomo, ninguna de las historias destripará nada del argumento futuro y puede ser una buena piedra como iniciación al maravilloso mundo de Fábulas, si bien la lectura está plagada de guiños a los lectores que sigan la mencionada serie, los cuales no deberían perderse este tomo bajo ningún pretexto.