Después de más de un mes de intensivo uso con ella, he aquí una serie de avisos para curiosos de estos cacharros:

  • La inversión inicial es solo la punta del iceberg. Es decir, prepárate a sentirte tentado por una enorme gamas de objetivos, filtros y trípodes para tu nueva adquisición que prometen el oro y el moro. Para los compradores compulsivos como yo esto es un serio problema. Hay que hacerse a la idea de que con lo que tengo es más que suficiente, y que hay que pensar más en mejorar la técnica personal que en hacer lo propio con el equipo (aunque un tele no me vendría mal…).
  • No cabe en el bolsillo. Vale, obviedad, pero es algo en lo que no caes de verdad hasta que tienes que transportarla de un sitio a otro, sobre todo si estás acostumbrado al cómodo mundo de las compactas. La mía es de las más ligeras (475 gr), y a veces es un incordio llevarla colgando.
  • Hay que ir cambiando de objetivos. Es cierto que existen lentes que abarcan un amplio rango focal (la 18-200 de Nikon), pero son más caras que los objetivos por separado y dan peor calidad. Al igual que el punto anterior, hay que tener claro que la comodidad ya no es una opción. Tan solo es cambiar la mentalidad respecto a las compactas.
  • La curva de aprendizaje. Al principio las fotos completamente blancas (y completamente negras, que la cámara no es racista) serán una constante en tus periplos, pero la lenta y constante mejora hace que merezca la pena. Siempre puedes disparar siempre en automático (yo lo hago a veces), pero pierde gran parte de la gracia de tener una reflex, por no decir toda.


Pese a todo, los pros superan con creces los contras a poco que le des uso ;)

Foto de N0VEZE®0QUATT®0™