Me ha entrado morriña del otro post; esta vez no tengo ni la excusa del meme para pecar de egocéntrico:

  • Para que una película (o cómic) me guste solo tiene que cumplir uno de estos tres puntos: 1) que sea buena, 2) que sea del Oeste, 3) que sea de zombies. Mi tolerancia a los dos últimos géneros es tal que aguanto casi cualquier cosa sobre ellos, por muy mala que sea (si encima es buena ya ni os cuento). De los vaqueros adoro las frases lapidarias y las (frecuentes) historias de venganza que se dan. De los muertos vivientes, esa sensación de angustia y las reacciones de los personajes ante situaciones extremas.
  • Soy un skater frustrado. Partí la única tabla que he tenido cuando apenas sabía hacer un Ollie (un simple salto, vaya) y desde entonces suspiro por una nueva con la que recorrer las calles como si aun tuviera 17 años. Nunca ocurrirá.
  • Me pierden las referencias. Es decir, podría decirse que necesito pillar todos los guiños que aparecen en series y películas, algo inevitable para coger muchas bromas de ciertos programas (y es que hay muchas formas de ver y entender, por ejemplo, Los Simpsons). Aunque lo cierto es que simplemente odio no enterarme de las gracias; tuve que ver La Princesa Prometida porque no paraba de oír aquello de “Hola, mi nombre es Iñigo Montoya…”
  • No he visto E.T., ni Apocalypse Now, ni La Lista de Schindler, ni otras tantas películas con las que todo el mundo dice “¡¡¿Que no has visto…?!!? Eso sí, conozco sus escenas más famosas por eso de no querer perderme ni una sola referencia (ver punto anterior…). Me falta un poco de cultura popular.
  • No recuerdo cual fue el primer juego al que jugué, pero lo que sí es seguro es que no fue en una videoconsola, sino en un Amstrad CPC 6128. Curiosamente luego casi nunca he jugado en el PC (tener un Mac no ayuda). Mi primera consola fue una Gameboy clásica, y mi primer juego el Tetris (ya sabéis, venían juntos).
  • No dudéis en seguirlo si necesitáis de excusas para hacer un post de estos (a mi me encantan).