El Demonio Rojo, Mauro Entrialgo

El otro día estuve con Vito en la exposición ¡Viaje con nosotros! en La Casa Encendida, una muestra sobre tebeos de varios autores españoles que comenzaron en los locos ’80. De estos solo conocía al prolífico Mauro Entrialgo, aunque me encantó descubrir a algún otro que merece mucho la pena (y sobre los que profundizaré en cuanto tenga la oportunidad). Le eché un vistazo a la parte del catálogo en la que Javier Candeira hablaba de Mauro y exponía una reflexión muy interesante sobre la visión de la gente sobre el humor. Me convenció por completo pese a no poder terminar de leerlo por la incomoda disposición de los catálogos.

Venía a decir que somos muchos los que alabamos las obras que despiertan en nosotros sentimientos como la tristeza, mientras que por otro lado renegamos y subestimamos aquellas que simplemente logran arrancarnos una sonrisa. Y es que parece que actualmente podemos tachar de “idiota” o “superficial” cualquier obra que nos haga reír.

Javier comentaba un ejemplo que era clarividente. Una señora que se reía a carcajadas durante la proyección de Dos tontos muy tontos en un viaje de autobús. Al finalizar la película, y secándose todavía las lagrimas de los ojos, esta señora la sentenció con un “¡Ay, que película más mala!”.

Y que levante la mano quien no ha hecho alguna vez algo así.

La exposición, por cierto, fue un placer que recomiendo si os interesan los libros estos donde salen dibujitos con un poco de texto. No sé si sentenciar que era corta o fue la sensación de querer más.