Hubo una época, quizá la recordéis, en la que prácticamente todo lo que compraba era de importación. Lo cierto es que no se me puede reprochar nada: de repente descubría juegos como Ouendan, Mother3 o Rhythm Tengoku y pensaba que Japón era jauja, los Europeos unos desgraciados y Nintendo una zorra que guardaba todo lo bueno para ellos. En esa inocente época, entre muchas importaciones japonesas y estadounidenses, me encontré con una oferta por la (entonces) saga completa de Densetsu No Stafy (o La Leyenda de Stafy) y la compré. Así, de golpe, sin probarlos. Con las buenas críticas y la fe en la importación como únicas valedoras de mi desembolso. Mala idea.

Y es que el primer Densetsu No Stafy no es nada del otro mundo. Es un plataformas simpático con algunos detalles interesantes y una buena base sobre la que desarrollarse, pero le faltaba cierta solidez en el desarrollo, algo de chispa que lo convirtiera en algo más que un buen juego. Así, lo terminé con una sensación de decepción. No es que fuera un juego malo, ni mucho menos, pero no ofrecía nada por lo que mereciera la pena importarlo (y mucho menos toda la saga al mismo tiempo). Después de la experiencia guardé el resto de juegos hasta que un día desapareciese el mal sabor de boca y quisiera continuar. Ese día fue hace una semana.

Por suerte Stafy 2 es mucho mejor juego que el primero, y se nota al jugarlo; se nota en el diseño de sus niveles, en la inclusión de nuevos minijuegos, en la variedad de situaciones, en el mimo con el que se ha trabajado el apartado gráfico, en la longitud total (aun no me lo he acabado, de hecho)… todo en general es mucho mejor. Pero eso sí, manteniendo las buenas bases del primero.

Densetsu No Stafy es una saga que bebe mucho de Kirby: el tipo de personaje ultra-expresivo, escenarios muy coloridos, un desarrollo sencillote para todo el mundo y la capacidad de hacerte dudar sobre tu orientación sexual. Incluso si Kirby ofrecía su mejor repertorio en movimientos Tierra-Aire, Stafy se maneja perfectamente tanto en tierra como en agua, lo que dota a ambos personajes de una versatilidad especial y mayor diversidad en los escenarios.

Pero Stafy no se limita a copiar y pegar todos los rasgos más característicos de Kirby, y existe una diferencia muy importante en el desarrollo de ambos juegos: Kirby presenta un sistema más tradicional, mientras que Stafy apuesta alto y basa su estilo en la exploración de los escenarios al más puro estilo Wario Land, con búsqueda de objetos y conversaciones con personajes secundarios. El resultado es un juego más profundo, más complejo que el simple avanzar hasta el final. Esta base es la que llamaba la atención para bien en el primer juego, y ahora han mejorado el resto para obtener un resultado notable.

Puede que muchos penséis que el idioma japonés es un impedimento para saber saber que les pica a los personajes y como rascarles, pero todas las conversaciones importantes están acompañadas de una buena carga gráfica que deja muy claro qué tenemos que hacer. Yo al menos no he tenido ningún problema en avanzar.

En definitiva, Densetsu no Stafy 2 es una de esas pequeñas joyas que sin llegar a ser sobresalientes, si logran convencer a quien lo prueba, uno de esos tapados en los catálogos de la consola a los que merece la pena echarle un vistazo. Uno más del amplísimo catálogo de Gameboy Advance, de la que nunca parece que voy a dejar de comprar buenos juegos.

PD: No he comentado nada de los controles, pero de un juego de plataformas que publica Nintendo hablar de este tema es redundante.