Para odiar

1. Bate de beisbol
En el Melee el bate era una mezcla entre el Mjolnir y la BFG-9000, un arma que sembraba destrucción y caos a su paso con un sonido de golpeo casi celestial. Visto el desequilibrio que suponía el arma (que no era tal habiendo cosas como el Martillo), Sakurai debió pensar que habría que reducir su potencial. La, irreversible, consecuencia es que ahora se tarda casi 3 segundos en poder realizar un golpe Smash con él, quitándole todo lo que lo hacía temible. Al menos no ha perdido la elegancia, y efectividad, de usarse como arma arrojadiza.

2. El online
Baste decir que aun no he podido jugar una partida con desconocidos, y cuando lo he intentado he llegado a estar 10 minutos sin obtener un misero contrincante. Jugando con amigos la cosa no es mucho mejor: el terrible lag de ciertas partidas hace inutilizables a muchos personajes. De nada sirve fardar de que tu online es gratuito si luego ofreces algo así.

3. 75 m.
El escenario del clásico Donkey Kong fue el primer firme candidato a eliminarse de la selección aleatoria de escenarios. Es demasiado grande, con muchas y molestas plataformas, hace inútiles la mayoría de los objetos… en definitiva: sopor y aburrimiento. Es fidedigno al original y los detalles son graciosos, pero como escenario no me vale.

4. Pesadez de muchos desafios
Conseguir mas 450 metros con el bate para conseguir un trofeo mola y es divertido. Tener que eliminar 100 enemigos en menos de 3’30” para conseguir una misera pegatina es aceptable. Tener que pasarse el modo All-Star con absolutamente todos los personajes para conseguir un misero trofeo roza el delito.

5. Falta de comunicación entre los equipos de Nintendo
No me explico como este juego consigue tener ciertas cosas que aparecen en el Metal Gear Solid 4 (un grandioso tema musical y los Gekko que aparecen en el escenario de Shadow Moses, principalmente) y luego no tiene ni un misero detalle del Mario Galaxy o del Metroid Prime 3.

Para amar

1. La impredecible bola Smash
La bola Smash, de movimientos y resistencia completamente aleatorios, es una suerte de carrera de idiotas que acaba por conseguir el que menos se lo merecía. Odiada cuando te la quitan con una simple patadita después de haberla calentado. Exageradamente adorada cuando eres tu el cabrón con suerte que se la quita al rival en la cara. Nunca un momento tan épico se repetía tan a menudo.

2. El C4 remoto de Snake
En general, todo lo relacionado con Snake en el juego está muy trabajado, muy fan service, pero nada como dejar caer el C4 discretamente desde el aire, esperar a que el rival se acerque y detonarlo sin piedad. Cuando son las últimas vidas de un 1 vs 1 y supone la victoria es imposible no fliparse.

3. Olimar
Probablemente el personaje más divertido de controlar del juego. Una pena que sea tan propicio a salir disparado a la mínima, pero la sensación de controlar los Pikmin y poder avasallar a tus enemigos con ellos está muy conseguida respecto al juego original. Por culpa del personaje estuve a punto de comprar los dos Pikmin de Gamecube y darles otra oportunidad (y todavía no lo descarto).

4. El Emisario Subespacial
Son muchas las cosas buenas de este modo: la magnífica historia (y el ejemplo de como narrarla sin un solo dialogo), desterrar la maldición del modo de un jugador en los Smash Bros, las magníficas CGs, la variedad de situaciones y escenarios, su larga duración… posiblemente mucho mejor por si solo que la gran mayoría de juegos de Wii.

5. Los detalles y guiños
La limusina en New Pork City, Knuckles corriendo por Green Hill, las conversaciones de codec en Shadow Moses, las descripciones de los trofeos, Snake tapándose los oídos si su granada explota cerca, los Smash Finales… mil y un detalles que hablan perfectamente del mimo que se ha tenido creando el juego. Se nota que por fin han tenido el tiempo necesario y no han cometido alguna de las chapuzas del Melee.