Decía Miyamoto, cuando molaba1, que quería que el hecho controlar a Mario en Super Mario 64 ya fuera de por sí divertido. Es decir, que solo corretear con Mario y dar tres saltos divirtiera a la gente. Descabellado o no, lo cierto es que lo consiguío.

Unir a los viscosos Goo también es divertido por sí solo, aunque luego toda tu construcción se derrumbe por no poner los apoyos suficientes.

El objetivo de cada fase de World Of Goo es bien sencillo: hacer que los Goo lleguen a la tubería de turno y que esta los absorba. Pero los Goo son estúpidos, solo saben farfullar cuatro sonidos ininteligibles (aunque con mucho significado) y moverse por estructuras creadas por ellos mismos. Así, nosotros tenemos que unir los Goo unos con otros para crear estructuras por la que los Goo se muevan hasta llegar a la tubería. El problema es que no podemos usar todos los Goo que queramos, puesto que esos Goo que usemos en la estructura no se absorberán por la tubería. Eso si, si no usamos los suficientes lo más probable es que tu estructura acabe viniéndose abajo (lo que es frustrante y divertido a partes iguales, por extraño que suene).

No sé hasta que punto las físicas son reales o están hechas para divertir. Al igual que la física de los Smash Bros hace que al lanzar un objeto este tenga un 80% de posibilidades de golpear a un rival, en World Of Goo la física hace que una construcción se tambaleé mucho antes de derrumbarse. De hecho se tambalea ligeramente cuando incluímos el peso de otro Goo a la estructura, incrementando esa sensación de que en cualquier momento vamos a mandar todo el esfuerzo a besar el suelo.

Las fases del juego aparecen en un hilarante modo historia donde los chicos de 2DBoy2 se rien de la industria, de ellos mismos, del mundo y de ti, y tu no puedes evitar reirte con ellos. Su apabullante estética y su magnífica banda sonora hacen el resto: es inevitable no rendirse ante los Goo, y pronto comprendes que se llevaran tantísimos premios el año pasado.

La única pega es que el juego se hace corto, muy corto. Da la sensación de que los desarrolladores iban sobrados de ideas porque apenas repiten planteamientos, y es que hay ciertas bolas Goo que apenas aparecen un par de fases, cuando seguramente daban mucho más juego. Esto tiene un consecuente claro: todos los niveles son magníficos, no hay ni uno solo que estorbe o empañe el resultado global. Atención especial al titulado “Oda al constructor de puentes”, donde estética, jugabilidad y música se unen de una forma simplemente perfecta, de auténtico 10. Así deberían ser todos los juegos.

Que la piratería de este juego en su versión PC ronde el 90% es para llorar. La piratería de juegos ya es de por sí un motivo para ponerse muy triste, pero que ocurra con esta joya que apenas cuesta 20$ y la han hecho entre dos chavales… hay que ser muy cutres.

Hay versión para Mac (20$), PC (20$) y Wii (1500puntos/15€). La versión Linux ha entrado en beta hace poco.

—————

1. Ahora mola, pero no tanto.[]
2. Literal, entre solo dos personas han hecho este juego.[]