Jamás pensé que diría eso. ¿Os acordáis de los viejos y buenos tiempos? Nintendo anunciaba que Rare estaba desarrollando un juego y lo fechaban para el año siguiente. Al año, Rare decía que no les daba tiempo y lo retrasaban. Y lo retrasaban. Y lo retrasaban. Una terrible agonía que se transformaba en felicidad cuando por fin lo tenías. Los odiabas y maldecías durante esos años, pero luego todo felizmente se olvida.

Ahora no. En estos días en los que vivimos Nintendo dice “hey, mirad, he estado haciendo en secreto este juego; ¡en dos meses sale a la venta!”. Sin rumores, sin expectación, sin mariposas en el estómago.

¿Sabéis de quien es la culpa de todo esto? Vuestra. Y mía también. Nintendo no solo ha copiado a Apple en sus diseños, también en la forma de utilizar a sus fans como torres de difusión.

Os pongo un ejemplo ficticio.

Samsung presenta un nuevo reproductor MP3. ¿Te enterarías de eso? Apple dice en una keynote que le va a poner más capacidad a su iPod. ¿Te enterarías de eso? La cosa es que Apple tendrá cerca de un trillón de páginas que viven exclusivamente de poner noticias suyas; Samsung no.

Con Nintendo ocurre lo mismo. Sabe que tiene a muchísima gente pendiente de cualquier cosa que haga para publicarlo en foros, blogs, webs y paredes de los baños públicos, y no ha sido hasta hoy que se ha dado cuenta de como utilizarlos.

Como difusión la estrategia es impecable, pero a la hora de las ventas no creo que funcione tan bien. Al menos yo pienso que a los jugadores les gusta ver como evoluciona un juego; nos gusta, aunque luego lo neguemos, esperar durante más de un año a base de imágenes, cutre-scans de revistas y vídeos mal grabados en una conferencia al otro lado del mundo. Nos gusta, por decirlo de alguna forma, digerir lo que se nos viene encima.

Está claro que si Nintendo anuncia un Zelda para dentro de dos meses ya nos encargaremos nosotros de digerirlo rápidamente y convertirlo en un éxito de ventas, pero ignorar a nuevas franquicias como Disaster durante todo su ciclo de desarrollo para luego anunciarla deprisa y corriendo dos meses antes de su salida es condenarla comercialmente.