A pesar de mis diferencias con algún que otro miembro del plantel de Street Fighter IV, lo cierto es que el título es una auténtica delicia para los amantes de los juegos de lucha más clásicos. Es decir, para esos que nos perdemos con más de una barra de poder (incluso a veces con una sola), con mas de 2 dimensiones y con combinaciones de poco más de media luna, el clasicismo del Street Fighter IV es todo un alivio. Es el típico juego sencillo de cogerle el truco, pero terriblemente complicado de perfeccionarlo.

Esto se comprueba fácilmente en el modo online del juego. Los 10-20 primeros combates serás un mero saco de arena que no sabrá ni por donde le vienen los golpes. Es deprimente (y de verdad que lo es), pero lo mejor, y lo que hace grande al sistema de juego, es que con el tiempo realmente mejoras. Yo, que me considero insultantemente torpe con los juegos de lucha, perdí más combates de los que nunca admitiré antes de conseguir mi primera victoria, pero a partir de ahí llegaron los Perfects, los ultra finishes y, en fin, la satisfacción. Luego, con el tiempo, encontrarás a un rival totalmente novato y pensarás “¿de verdad jugaba yo así?”.

Y le destrozarás sin piedad, claro.

Pero, al igual que en el online del FIFA todo el mundo se coge al Manchester/Barça, el online del Steet Fighter IV es encontrarte, uno tras otro, a zinquillones de Ken Masters con sus Hadouken, sus Shoruyken y, en fin, los casi idénticos movimientos desde el Street Fighter II. No es una queja que provenga de la derrota continua contra ellos, sino del aburrimiento de ver siempre lo mismo. De hecho, con mi personaje (Abel) es muy sencillo (y satisfactorio) hacerles Ultras una y otra vez (¿he dicho ya que es muy satisfactorio?), pero eso no quita que demande algo más de variedad.

Ah, una última cosa GENIAL del online es que los Seth manejados por humanos ya no están dopados y tiene una resistencia ridícula. Desconozco que hace a una persona elegir a Seth como su personaje, pero me alegran el día.